El irrigador dental usa un chorro de agua a presión para ayudar a eliminar placa y restos de comida en zonas donde el cepillo no llega bien, especialmente por debajo de la línea de la encía.
Cómo elegir uno
Existen modelos portátiles (prácticos para viajar) y de sobremesa (mayor potencia y depósito). Merece la pena fijarse en la presión ajustable y en si incluye boquillas específicas si llevas ortodoncia o implantes.
Cómo usarlo bien
- Llena el depósito con agua templada.
- Empieza con la presión más baja e increméntala poco a poco.
- Inclina la cabeza sobre el lavabo y dirige el chorro hacia la línea de la encía, en un ángulo de unos 90 grados.
- Ve pasando la boquilla despacio por cada diente, sin necesidad de presionar directamente sobre la encía.
- Dedica alrededor de un minuto al proceso completo.
¿Antes o después del cepillado?
No hay una única respuesta correcta: cepillar antes retira la placa superficial y facilita que el agua penetre mejor entre los dientes; usar el irrigador antes puede aflojar restos que luego el cepillo arrastra con más facilidad. Lo importante es la constancia, no tanto el orden.
Qué tener en cuenta
El irrigador es un complemento, no sustituye al cepillado ni al hilo dental. Una presión demasiado alta puede irritar las encías, así que conviene ajustarla con cuidado — especialmente si tienes encías sensibles o periodontitis, en cuyo caso es mejor consultar antes con el dentista o higienista.
Preguntas frecuentes
¿El irrigador sustituye al hilo dental?
No, es un complemento — no elimina la placa igual de bien que el hilo dental interdental, así que lo ideal es usar ambos según lo que recomiende tu dentista.
¿Con qué frecuencia debo usar el irrigador?
Se suele recomendar al menos una vez al día, preferiblemente por la noche, aunque puede variar según las indicaciones de tu dentista o higienista.
¿Puede dañar las encías?
Con una presión demasiado alta sí puede irritarlas. Empieza siempre con presión baja y ajústala progresivamente según tu tolerancia.
Este contenido es informativo y no sustituye la valoración de un profesional. Si tienes síntomas o dudas sobre tu salud dental, pide cita para que te examinemos.