Adhesión dental (bonding): qué es y para qué se usa

La adhesión dental (bonding) es una técnica en la que el dentista aplica una resina compuesta del color del diente para reparar pequeños daños, mejorando su aspecto sin necesidad de una carilla o corona.

Cuándo se recomienda

  • Dientes astillados o con pequeñas fracturas.
  • Manchas o decoloraciones puntuales.
  • Pequeños espacios entre dientes.
  • Diferencias de tamaño entre piezas.

Cómo se realiza

  1. Se elige el tono de resina que mejor coincide con el color natural del diente.
  2. Se prepara ligeramente la superficie del diente.
  3. Se aplica un adhesivo y después la resina, dándole forma.
  4. Se endurece con luz específica.
  5. Se pule y ajusta el acabado final.

Es un procedimiento habitualmente rápido, que no suele requerir anestesia, y permite volver a la actividad normal de inmediato.

Cuidados y duración

La resina es más resistente que antes, pero no tanto como el diente natural: conviene evitar morder objetos duros o hielo, y tener en cuenta que el café, el vino tinto o el tabaco pueden mancharla con el tiempo. Con buenos cuidados, suele durar varios años, aunque puede necesitar retoques o renovarse pasado ese tiempo.

Preguntas frecuentes

¿La adhesión dental duele?

Es un procedimiento habitualmente indoloro que no suele requerir anestesia, salvo que se combine con otro tratamiento que sí la necesite.

¿Cuánto dura una adhesión dental?

Con buenos cuidados puede durar varios años, aunque es menos resistente que el diente natural y puede necesitar retoques con el tiempo.

¿Se puede manchar la resina del bonding?

Sí, igual que el esmalte natural puede oscurecerse con café, vino tinto o tabaco, así que conviene cuidar estos hábitos para que dure más su aspecto.

Este contenido es informativo y no sustituye la valoración de un profesional. Si tienes síntomas o dudas sobre tu salud dental, pide cita para que te examinemos.